A favor de la prisión permanente revisable

Cada cierto tiempo vuelve a repetirse la misma historia: un sujeto que ha sido condenado por asesinato o violación y que ha cumplido condena vuelve a cometer un delito contra la vida o la libertad sexual.

Para evitar o dificultar que esa frecuente concatenación de hechos vuelva a repetirse, el Partido Popular modificó el Código Penal e introdujo la pena de prisión permanente revisable. Dicha pena es aplicable para aquellos que asesinen a un menor de 16 años, personas especialmente vulnerables, el asesinato sea precedido de un delito contra la libertad sexual, se asesinen a dos personas, hallan sido cometidos por bandas terroristas, en caso de magnicidio, genocidio y delitos de lesa humanidad. La pena de prisión permanente revisable conlleva el cumplimiento íntegro de la pena de privación de libertad durante un periodo de tiempo que oscila entre los veinticinco y los treinta y cinco años, dependiendo de que la condena sea por uno o varios delitos, o de que se trate de delitos terroristas.

Se trata de una pena extraordinaria y reservada para los crímenes más crueles y sobre todo para aquellos criminales con altas probabilidades de reincidencia.

Por otra parte, la gran mayoría de las personas que criminalizan a los hombres en general cuando ocurre un asesinato procedido de una violación, se oponen a la existencia en el Código Penal de la prisión permanente revisable. Para ellos, la condena a dicha condena sería inhumana.

Cualquier persona con algo de sentido común y menos flema para la demagogia, contestaría a estos sujetos que más inhumano es el asesinato. Y que además de un castigo de una conducta con una condena proporcional al daño causado, la prisión permanente revisable tiene un carácter preventivo, pues, tal y como ha afirmado Juan Carlos Quer , padre de la asesinada Diana, “si bien quizás no pueda evitar la primera muerte, sí podrá evitar la segunda, o la tercera… al impedir que salgan a la calle criminales cuya rehabilitación efectiva no haya sido totalmente acreditada de forma objetiva por diversos expertos y especialistas. Porque en la actualidad, si un violador reincidente es condenado a penas de, pongamos por ejemplo 16, 18 o 22 años, las podrá cumplir de forma íntegra, pero al llegar el último día de su condena podrá salir a la calle, incluso aunque a lo largo de todo ese tiempo no haya querido tomar ningún curso para su rehabilitación de los que se le ofrecerán.”

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