Vallehermoso, algo más que un mercado

El tiempo pasa, todo avanza y quien no se sube al carro, se queda atrás. En los últimos años, los mercados de abastos han sufrido una evolución hacia lo gastronómico y el Mercado de Vallehermoso (Vallehermoso, 36. Madrid. www.mercadovallehermoso.es) no iba a ser menos… pero lo ha hecho respetando al pequeño negocio, mimando a los tenderos de toda la vida e integrando a las nuevas generaciones a través de restaurantes de lo más cosmopolita que atraen a público de todas las edades. El valor añadido, y lo que lo hace más especial, es que es un ecosistema abierto donde productores, comerciantes y hosteleros se nutren unos de otros como una gran familia. Aquí, la calidad que se encuentra en los mostradores se refleja en las mesas. Vallehermoso es proximidad, honestidad, tradición y vanguardia.

El mercado está compuesto por más de 60 locales y se apoya en tres patas fundamentales: los comerciantes de los puestos de abastos -entre los que hay carnicerías selectas e incluso exclusivas de carne ecológica, fruterías repletas de ingredientes de temporada, pescaderías con lo más fresco de la lonja, una charcutería y tienda de ultramarinos con TODO lo que pueda ‘necesitar’ una despensa, queserías artesanas, una de las pollerías más populares de Madrid, la que nutre a los mejores restaurantes de la capital e incluso una venta de tés y especias-; los comercios con degustación -como uno especializado en caracoles que no tiene parangón, otros tres centrados en productos asturianos, italianos y canarios, cada uno con lo más característico de su zona, un templo del bacalao, otro de embutidos artesanos y un pequeño rincón dedicado a los huevos ecológicos: de gallina, avestruz, de pato… ¡y hasta de cocodrilo!-; y por último y no menos importante, la restauración. De hecho esta es la pata joven, la última en llegar y la que llena los pasillos a mediodía y por las noches de paladares hambrientos y curiosos que comprueban en primera persona que la vida de mercado es especial, es mucho más que ir a comprar al súper o a cenar a un fast food.

Porque gran parte de lo que se come en el mexicano, los argentinos, en la bocatería, en el local más dulce, en el más macarra y picante, en el japonés o en el ‘bib gourmand’ de Vallehermoso y en sus cafeterías, bares y cervecerías… sale de esos puestos vecinos. Calidad, sabor, frescura y siempre temporada, ¡que para eso es un mercado!, pero lo más importante: la sonrisa y el trato humano de cada persona que hay tras los mostradores. Unos, como Alberto, el carnicero o Alejandro, el charcutero, que llevan 41 y 50 años respectivamente al frente de sus negocios; y otros, casi recién llegados, como el relojero del corazón de la primera planta o los instalados en el corredor de la baja, que despachan con las ganas y la ilusión contagiada de sus colegas. Y es que no hay un mercado igual…

Va quedando claro que estamos ante una gran familia, abierta y entregada siempre a su público y a los nuevos integrantes, elegidos con mimo para sumar en especialización y que todo el que atraviese sus puertas encuentre lo que busca y salga con la compra hecha y el estómago y el corazón contentos. Así lo refleja su lema: “ENTRA, COMPRA, COME, AMA*”. Para hacer todas estas tareas tan necesarias, el Mercado de Vallehermoso (www.mercadovallehermoso.es) abre todos los días de la semana: los lunes de 9:00 a 14:30 y de 17:00 a 21:00 horas (los restaurantes cierran por descanso); de martes a sábado de 9:00 a 00:00 h. ininterrumpidamente (abastos cierra a la hora de comer y a partir de las 20:00 h. para dar más espacio a restauración); y los domingos, que les toca descansar a los de abastos, de 11:00 a 18:00 horas.

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